Poeta y profesor de la UNACH Elgar Utreras recuerda el día en que uno de sus poemas salvó a estudiante del suicidio

15 May, 2020

“Fui invitado a leer mi libro La Casa del 2013 en una biblioteca CRA. Al terminar se acercó una chica muy emocionada para darme las gracias por la lectura y en especial por el poema “Baño de invitados”. Cordialmente le respondí que no me debía agradecer, sin embargo, con lágrimas me contó: Le doy gracias por su poema, porque me salvó la vida. Quedé helado. Y continuó diciendo que al salir de la lectura tenía determinado suicidarse. Es impresionante lo que la poesía puede conseguir. Es muy cierto cuando decimos que la poesía nos salva, cuando esta en realidad es poesía y no fuegos de artificios”, expresó el poeta y profesor de la UNACH Elgar Utreras en una entrevista a la Fundación Pablo Neruda.

El hecho heroico ocurrió en 2015 en el Liceo Martín Ruiz de Gamboa. Allí la poesía encontró a la estudiante, en una biblioteca estos versos impregnados de esperanza espantaron los pensamientos sombríos que asechaban su mente, cambiando por completo su rumbo:

Suelta la cuerda

el abismo no es tan terrible

y no estás tan solo como crees

miles están de pie

tengo mis sueños de testigo

mis manos y mis vuelos

Siempre hay alguien de buen corazón esperando

Invéntate las noches ebrias en que la civita

es un buen lugar para vivir

Dale un ojo a la mañana

con la llave que abre tus días

Que cada cual va a lo suyo

y yo desde la ventana sigo mirando las hojas

cayendo en el estanque.

“El libro La casa, como dice Sergio Pravaz, es la historia de un combatiente que cae y se levanta. Es muy intenso según lo han señalado colegas poetas, dicen que ahonda en las complejidades de la existencia”, resaltó Utreras y agregó “cada verso que escribo va con una carga no sólo de emotividad, sino de querer atravesar la realidad para transformarla y no sucumbir aplastado por lo que se nos impone. La poesía puede asumir diversas formas, pero conserva su espíritu, su capacidad de humanizar(nos), sino es eso, para mí no es nada. Después de escribir un poema no puedo seguir siendo el mismo”

Estos profundos versos no sólo han sido halagados por poetas, también han cautivado a cantantes y compositores como Tan Valenzuela, artista oriundo de Chillán quien musicalizó el poema y lo compartió en YouTube y soundcloud.

No es extraño que estas estrofas tengan tanto éxito, porque desde la adolescencia Utreras trabaja para llevar la poesía a la vida. En la época liceana escribía poemas de amor por encargo, cuando era universitario creó la revista Ortiga junto a los poetas Hugo Quintana y Pablo Troncoso, con quienes además realizó asaltos poéticos (intervenciones sorpresas), exposiciones literarias con materiales de desechos y otros inventos para transformar la realidad desde el arte.

“La poesía es una fuerza que tiene el poder de abrir mil puertas como decía Huidobro y tiene sentido, porque la Biblia fue escrita en clave poética, esto queda claro al leer en Génesis que Dios hizo el más bello poema, el de la Creación”, afirmó el docente de Pedagogía en Educación General Básica y Pedagogía en Música.

Al parecer tiene razón, porque al revisar su trayectoria vemos que la poesía le ha permitido publicar tres libros; La calle de los ángeles (2006), La casa (2013) y Los huesos de la mariposa (2017); escribir en varias revistas de Chile, Latinoamérica, España e Israel; lanzar una plaquette (libro para difundir obras literarias de corta extensión); compartir con destacados poetas como Gonzalo Rojas, Nicanor Parra y Raúl Zurita; ser nominado (2015) al premio Pablo Neruda que entrega la fundación del mismo nombre; crear la “Radio Contexto Ñuble”, de corte cultural y trabajar en una cuarta obra que próximamente será publicada.

Ingresa aquí y disfruta le entrevista que Ernesto González Barnert le realizó a Elgar Utreras.

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