Manejo sostenible de berries nativos en el centro-sur de Chile

La investigación en berries nativos nos desafía a cultivar con conciencia: entender el agua que necesitan, respetar su origen y potenciar su valor. Seguimos avanzando hacia una fruticultura más sostenible, con identidad territorial y ciencia aplicada. En los últimos años, se ha desarrollado una línea de investigación enfocada en frutales nativos de Chile, particularmente el…
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20 Mar, 2026

La investigación en berries nativos nos desafía a cultivar con conciencia: entender el agua que necesitan, respetar su origen y potenciar su valor. Seguimos avanzando hacia una fruticultura más sostenible, con identidad territorial y ciencia aplicada.

En los últimos años, se ha desarrollado una línea de investigación enfocada en frutales nativos de Chile, particularmente el calafate y el maqui, dos especies que producen bayas con un alto contenido de antioxidantes. Además de ser parte de nuestro patrimonio natural y cultural, estas especies han despertado un creciente interés comercial, tanto a nivel nacional como internacional, gracias a sus propiedades funcionales y su potencial productivo.

Sin embargo, aún existe escasa información técnica sobre cómo y bajo qué condiciones cultivarlas de manera sostenible. En la actualidad, muchos de estos frutos se recolectan desde poblaciones silvestres, o bien se establecen plantaciones sin contar con antecedentes claros sobre su manejo agronómico. Esta situación genera incertidumbre en los productores y limita el desarrollo de una fruticultura nativa más profesional y competitiva.

A esto se suma uno de los grandes desafíos de la agricultura moderna: el uso eficiente del agua. Frente al cambio climático, la disminución de las precipitaciones y la mayor frecuencia de eventos extremos, el riego regulado se ha convertido en un factor clave para la sostenibilidad de los frutales.

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En este contexto, el trabajo ha buscado responder una pregunta central: ¿cuánta agua necesitan realmente el calafate y el maqui para producir de manera óptima, sin desperdiciar un recurso cada vez más escaso?

Para ello, hemos realizado ensayos experimentales aplicando distintos niveles de riego y evaluando su efecto en variables como crecimiento vegetativo, rendimiento por planta, tamaño y peso de frutos, así como parámetros de calidad funcional, como el contenido de azúcares y antioxidantes.

Los resultados obtenidos hasta ahora nos indican que tanto el exceso como el déficit severo de agua pueden afectar negativamente la productividad del calafate. Aunque esta especie es capaz de producir fruta incluso sin riego, un déficit hídrico intenso reduce el tamaño del fruto y el rendimiento total, mientras que un riego excesivo puede provocar pérdidas innecesarias de agua y afectar el desarrollo radicular. En el caso del maqui, aún estamos en proceso de evaluar su respuesta fisiológica y vegetativa frente a los distintos tratamientos de riego.

Gracias a esta información, hemos podido entregar recomendaciones técnicas concretas para un manejo hídrico más eficiente, contribuyendo a reducir riesgos y mejorar la rentabilidad en el establecimiento de estos cultivos. Esto es especialmente relevante para agricultores que buscan diversificar su producción con frutales nativos, pero que enfrentan la falta de información como una barrera.

Además, este trabajo ha tenido un importante componente formativo. Hemos integrado a estudiantes de distintas carreras y universidades, tanto en el aula como en terreno, fortaleciendo su formación profesional a través del desarrollo de tesis y la participación en ensayos experimentales. Esta vinculación entre investigación aplicada y docencia es clave para formar profesionales con mirada crítica y territorial.

Desde una perspectiva ambiental, el uso eficiente del agua no solo reduce el consumo del recurso, sino que también disminuye las pérdidas por filtración y lixiviación de nutrientes. Y a nivel social, los berries nativos representan una oportunidad para el desarrollo de comunidades rurales, especialmente en regiones donde estas especies forman parte del paisaje y la identidad local. Mejorar su manejo productivo puede abrir espacios para emprendimientos, agregación de valor y fortalecimiento de economías regionales.

A futuro, el desafío es seguir profundizando en la respuesta fisiológica de estas especies frente al estrés hídrico, incorporar herramientas de monitoreo como sensores de humedad de suelo y evaluar su comportamiento en distintas condiciones edafoclimáticas. Todo esto, avanzando en su domesticación y tecnificación bajo un enfoque sostenible.

Por:

Matías Ignacio Betancur Aillapán / Académico Investigador, Coordinador del Magister en Fruticultura Moderna

Universidad Adventista de Chile

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