Docentes UNACH se forman como Gatekeeper para prevenir el suicidio

UNACH forma gatekeepers para prevenir el suicidio y transformar el acompañamiento universitario en una red de cuidado real y vida.
Por Julio Jarpa Parra
| ➤ Universidad Adventista de Chile (UNACH)
1 Oct, 2026
Fotografía: Yanina Melis

Diego Bello y Yanina Melis, certificados por el Ministerio de Salud, lideran desde la Universidad Adventista de Chile una estrategia de detección temprana que busca transformar la prevención en un acto de cuidado cotidiano.

Gatekeeper: el primer eslabón de una red que salva vidas

Un gatekeeper es una persona que, por su rol cotidiano en la comunidad, docente, funcionario, compañero, líder, está en una posición privilegiada para identificar tempranamente a alguien en riesgo suicida, brindarle contención inicial y facilitar su acceso oportuno a servicios de salud mental. La Organización Mundial de la Salud reconoce esta estrategia como un pilar fundamental de cualquier política de prevención. No se trata de convertir a todos en terapeutas, sino de dotar a la comunidad de herramientas concretas para actuar sin miedo a “decir lo incorrecto”, como señala Diego Bello, certificado como gatekeeper por el Ministerio de Salud.

Una crisis silenciosa: los números que exigen acción

Las cifras son contundentes. En 2025, Chile registró 1.927 defunciones por suicidio, más de cinco al día en promedio, según datos del Ministerio de Salud. Aunque existe una tendencia a la baja desde 2023, la magnitud del fenómeno sigue siendo alarmante: en 2024 hubo más suicidios que homicidios consumados en el país. Los hombres concentran cerca de cuatro de cada cinco muertes, y las tasas más altas se observan en mayores de 65 años, aunque el grupo de 20 a 29 años acumula la mayor cantidad de fallecimientos totales.

En la Región de Ñuble, la realidad es aún más apremiante. La tasa bruta de mortalidad por suicidio alcanzó 13,03 por cada 100.000 habitantes, superando la media nacional de 10,46. Entre adolescentes, la tasa regional fue de 6,4 por cada 100.000 jóvenes, por encima del promedio país de 5,2, con un impacto especialmente severo en sectores rurales donde el acceso a apoyo emocional es limitado. Estos datos, lejos de ser fríos, describen vidas interrumpidas y comunidades que necesitan respuestas concretas.

La UNACH responde: certificación con sello propio

Frente a este escenario, la Universidad Adventista de Chile (UNACH) ha asumido un rol activo. A través de su Dirección de Apoyo Integral al Estudiante (DAIE), profesionales como Yanina Melis, educadora diferencial y directora de la DAIE, y Diego Bello, se certificaron como gatekeepers mediante una formación presencial de 16 horas impartida por el Ministerio de Salud, basada en el modelo DAS.

“Esta certificación me habilita como gatekeeper para prevención del suicidio. Consiste en el desarrollo de competencias técnicas para identificar tempranamente las señales de alerta, realizar un abordaje adecuado y canalizar la ayuda profesional necesaria”, explica Bello. Para él, representa un hito fundamental: “Me entrega herramientas para enfrentar una de las problemáticas más críticas y silenciosas de la actualidad, dándole un respaldo técnico al acompañamiento que brindamos a diario”.

Melis, por su parte, destaca la relación directa con su labor: “No podemos hablar de una verdadera inclusión si no resguardamos la vida y el bienestar emocional de nuestras y nuestros estudiantes, ofreciéndoles entornos donde se sientan comprendidos y protegidos”. Desde su rol directivo, la formación “transforma el acompañamiento diario en una escucha atenta y en una gestión activa de la prevención, asegurando que ningún estudiante enfrente sus crisis en soledad”.

Del protocolo a la comunidad: el impacto de la formación certificada

La formación certificada no solo valida el actuar, sino que capacita como agentes activos. “Las buenas intenciones no bastan y resulta necesario saber cómo actuar. Contar con un marco estructurado permite intervenir sin el temor a decir lo incorrecto”, enfatiza Bello. Melis coincide: “La formación certificada nos permite superar la indecisión y transformar la buena voluntad en un acompañamiento estructurado, humano y consciente de la dignidad de cada persona”.

Ambos destacan que el conocimiento es transferible. Bello señala que su finalidad es “compartir los conocimientos hacia la comunidad universitaria”, mientras que Melis subraya que la certificación le permite “sensibilizar a los equipos y colaborar en la creación de entornos universitarios donde el cuidado del otro sea un compromiso compartido por docentes, funcionarios y estudiantes”.

Un mensaje para otros profesionales: humanizarse para salvar vidas

Consultados sobre qué dirían a colegas que dudan en especializarse en áreas sensibles, ambos son claros. “No le tengan miedo a involucrarse en áreas complejas como la prevención del suicidio. A veces pensamos que esto es tarea exclusiva de psiquiatras o psicólogos clínicos, pero cualquier persona que trabaja con personas puede ser un gatekeeper. Especializarse nos humaniza, nos vuelve más empáticos y, literalmente, nos da la oportunidad de salvar vidas desde nuestros propios espacios de trabajo”, afirma Bello.

Melis los anima a entender la especialización “como un camino de humanización profesional. La comunidad puede hacer una enorme diferencia cuando sus profesionales deciden capacitarse para cuidar”. Para ella, esta certificación significa “consolidar la prevención como un acto de cuidado integral y fortalecer a la Universidad Adventista de Chile como una comunidad que protege, sostiene y abraza a sus estudiantes en cada etapa de su vida”.

Una institución que une idoneidad técnica y vocación de servicio

El compromiso de la UNACH con esta temática no es nuevo. La institución ha realizado capacitaciones en prevención del suicidio desde 2023, abordando estadísticas, señales de alerta y manejo del riesgo en universidades. Para Melis, que la universidad fortalezca estas instancias “demuestra un compromiso real con la formación integral de la persona, uniendo la idoneidad técnica con la vocación de amor cristiano”. Desde la mirada institucional, el sufrimiento humano encuentra su primera respuesta en el amor, la aceptación incondicional y el servicio al prójimo.

En un país donde el suicidio sigue siendo la principal causa de muerte violenta desde 2018, la formación de gatekeepers en espacios universitarios no es un lujo, sino una necesidad urgente. La UNACH, con profesionales certificados y una comunidad que se prepara para detectar, acoger y derivar, demuestra que la prevención puede convertirse en una política cotidiana de cuidado. Como resume Bello: “Me siento más preparado para detectar señales, puedo acoger sin juzgar y conozco el proceso para actuar a tiempo en caso de ser necesario”. Esa preparación, multiplicada por cada persona formada, es la diferencia entre observar pasivamente y salvar una vida.

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