¿Es realmente intercultural la educación superior en Chile? Lo que estudiantes y docentes indígenas tienen para decir

Una investigación de la Universidad Adventista de Chile escucha a sus propios integrantes originarios para entender si la diversidad cultural es solo un sello en los papeles… o una experiencia real dentro de las aulas. En Chile, la educación superior está comenzando a hacerse una pregunta difícil pero necesaria:  ¿Reconocemos la diversidad cultural o realmente la vivimos? Cada vez son más los estudiantes y docentes de pueblos originarios que forman parte de las universidades. Y su sola presencia ya no es suficiente. Ahora se necesita algo más profundo:  pasar del respeto formal a una verdadera convivencia intercultural. Pero, ¿cómo saber si eso está ocurriendo?  Eso es exactamente lo que buscaron responder dos investigadoras de la Universidad Adventista de Chile. El estudio que puso la atención en la universidad Massiel Carolina Venegas Hernández y Valeria Andrea Villegas Alarcón desarrollaron un proyecto clave:  “Interculturalidad en la Educación Superior: Percepciones de Estudiantes y Docentes Indígenas sobre la Aplicación del Criterio 7”. ¿El objetivo?  Comprender, desde la voz de quienes pertenecen a pueblos originarios (mapuche, aymara, diaguita, rapanui, entre otros), cómo se está implementando el Criterio 7 de la Comisión Nacional de Acreditación (CNA). Ese criterio habla de convivencia, equidad, diversidad e inclusión. Pero […]
Por
|
9 Abr, 2026

Una investigación de la Universidad Adventista de Chile escucha a sus propios integrantes originarios para entender si la diversidad cultural es solo un sello en los papeles… o una experiencia real dentro de las aulas.

En Chile, la educación superior está comenzando a hacerse una pregunta difícil pero necesaria: 

¿Reconocemos la diversidad cultural o realmente la vivimos?

Cada vez son más los estudiantes y docentes de pueblos originarios que forman parte de las universidades. Y su sola presencia ya no es suficiente. Ahora se necesita algo más profundo: 

pasar del respeto formal a una verdadera convivencia intercultural.

Pero, ¿cómo saber si eso está ocurriendo? 

Eso es exactamente lo que buscaron responder dos investigadoras de la Universidad Adventista de Chile.

El estudio que puso la atención en la universidad

Massiel Carolina Venegas Hernández y Valeria Andrea Villegas Alarcón desarrollaron un proyecto clave: 

“Interculturalidad en la Educación Superior: Percepciones de Estudiantes y Docentes Indígenas sobre la Aplicación del Criterio 7”.

¿El objetivo? 

Comprender, desde la voz de quienes pertenecen a pueblos originarios (mapuche, aymara, diaguita, rapanui, entre otros), cómo se está implementando el Criterio 7 de la Comisión Nacional de Acreditación (CNA). Ese criterio habla de convivencia, equidad, diversidad e inclusión.

Pero ojo: el estudio no evaluó a las personas, sino que recogió experiencias reales para detectar qué está funcionando… y qué falta.

¿Por qué nos debería importar la interculturalidad en la universidad?

Porque no se trata solo de coexistir. 

La interculturalidad no es tener distintas culturas en la misma sala sin que pase nada. Es dialogar, aprender del otro y transformar prácticas.

Y en la universidad, esto es aún más relevante: no solo se forman profesionales, sino también ciudadanía. 

Si dentro de las aulas no se vive la diversidad con equidad, ¿qué tipo de sociedad estamos construyendo?

¿Qué buscó exactamente esta investigación?

El estudio se centró en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNACH, y tuvo tres metas claras:

1. Identificar cómo perciben los propios estudiantes y docentes indígenas el reconocimiento y valoración de su cultura dentro de la universidad.

2. Describir cómo se está aplicando el Criterio 7 en temas de diversidad e inclusión, pero con lentes interculturales.

3. Formular recomendaciones concretas para fortalecer las políticas institucionales con enfoque intercultural.

No se trató de juzgar, sino de escuchar para mejorar.

¿Cómo lo hicieron? (sin lenguaje académico complicado)

El equipo usó un enfoque cuantitativo, con un cuestionario especialmente diseñado para este proyecto. 

Pasó por revisión de expertos, prueba piloto y se evaluó su consistencia interna para garantizar resultados de calidad.

Las preguntas abordaron:

– Datos generales y pertenencia cultural.

– Participación en la vida universitaria.

– Percepción sobre diversidad, inclusión y convivencia.

– Propuestas para mejorar prácticas institucionales.

Importante: la participación fue voluntaria, anónima y confidencial. Además, el proyecto fue presentado al Comité Ético Científico de la institución.

¿Qué impacto puede tener esta investigación?

Aunque todavía está en fase de ejecución, el estudio promete efectos concretos:

Para la universidad 

Entregará datos reales sobre cómo se vive el Criterio 7. Eso permite tomar decisiones con evidencia, no con intuiciones.

Para la formación docente 

Ayudará a diseñar programas que enseñen a valorar la diversidad cultural dentro del aula.

Para el currículo 

Podría impulsar ajustes curriculares que integren perspectivas interculturales de manera explícita.

Para la relación con comunidades indígenas 

Fortalecerá el diálogo bidireccional entre la universidad y su entorno regional.

Para otras universidades 

Los hallazgos pueden servir como referencia para cualquier institución interesada en avanzar en educación intercultural.

Un aporte que va más allá de la acreditación

Uno de los valores más importantes de esta investigación es que no se queda en la teoría. 

Aporta evidencia empírica desde la experiencia real de quienes pertenecen a pueblos originarios.

Y eso es clave, porque históricamente esas voces han tenido menos espacio en la academia.

Los resultados serán presentados a autoridades universitarias y unidades de aseguramiento de la calidad. También se difundirán en congresos, publicaciones especializadas… y se espera generar materiales formativos para una práctica pedagógica más intercultural.

Una universidad que aprende de su diversidad

Construir educación superior intercultural no es solo cumplir un requisito de acreditación. 

Es asumir un compromiso real: que cada identidad cultural sea reconocida y valorada dentro de la comunidad universitaria.

Esta investigación es un paso firme en esa dirección. Porque escuchar, medir y reflexionar sobre lo que viven estudiantes y docentes indígenas permite crecer como institución.

La diversidad no es un desafío que se administra. Es una riqueza que se aprende a integrar.

Lo Último

Publicaciones Recientes