Hace más de cuatro siglos, Miguel de Cervantes ya lo expresaba en Don Quijote de la Mancha:
“Bendito sea el que inventó el sueño, capa que cubre todos los pensamientos humanos, manjar que quita el hambre, agua que ahuyenta la sed, fuego que calienta el frío…”. Y añadía también una reflexión curiosa: “solo una cosa tiene mala el sueño, según he oído decir, y es que se parece a la muerte, pues de un dormido a un muerto hay muy poca diferencia”.
Dormir suele percibirse como una pausa en la actividad diaria. Sin embargo, desde el punto de vista biológico ocurre algo muy distinto: mientras dormimos, el organismo mantiene una intensa actividad destinada a restaurar y regular múltiples funciones del cuerpo.
Qué ocurre en el cuerpo mientras dormimos
Durante el sueño continúan activos diversos procesos fisiológicos. En gran parte de la noche, especialmente durante las fases más profundas, la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la respiración tienden a disminuir, lo que favorece la recuperación del organismo y permite que se activen mecanismos de reparación celular y regulación hormonal. No obstante, el sueño no es un estado uniforme. En ciertas etapas, como el sueño REM, fase en la que los sueños suelen ser más vívidos, estas funciones pueden volverse más variables, con cambios en la respiración y en otros signos vitales, incluida la presión arterial.
Mientras esto ocurre, el cerebro también realiza funciones esenciales. Durante el sueño se reorganiza información, se consolidan recuerdos y se fortalecen conexiones neuronales relacionadas con el aprendizaje. Por esta razón, dormir bien se asocia con una mejor capacidad de concentración, memoria y toma de decisiones.
Ritmos circadianos y reloj biológico
El sueño también está influido por los llamados ritmos circadianos, ciclos biológicos que se repiten aproximadamente cada 24 horas. Estos ritmos están coordinados por un “reloj biológico” ubicado en el cerebro, en una región llamada núcleo supraquiasmático, que ayuda a sincronizar diferentes funciones del organismo con el ciclo natural de luz y oscuridad. Entre los procesos regulados por este sistema se encuentran el ciclo sueño–vigilia, la temperatura corporal, la liberación de hormonas como el cortisol y la melatonina, y diversas funciones metabólicas y respiratorias.
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Consecuencias de dormir mal para la salud
Por el contrario, cuando el sueño se altera de manera persistente pueden aparecer diversas consecuencias para la salud. La somnolencia diurna y la fatiga afectan la concentración y el tiempo de reacción, lo que aumenta el riesgo de accidentes de tránsito y laborales. Un ejemplo es la apnea obstructiva del sueño, un trastorno respiratorio caracterizado por pausas repetidas en la respiración durante la noche, generalmente acompañadas de ronquidos y microdespertares. Esta condición puede generar somnolencia excesiva durante el día y se ha asociado con un mayor riesgo de accidentes. Además, la apnea del sueño se relaciona con un mayor riesgo de hipertensión, enfermedades cardiovasculares, accidente cerebrovascular y diabetes, lo que evidencia el impacto que puede tener el sueño en la salud general.
Además de estos efectos físicos, los problemas de sueño también pueden influir en el estado de ánimo y el bienestar emocional. La irritabilidad, la falta de energía y la dificultad para mantener interacciones sociales son síntomas frecuentes cuando el sueño es insuficiente o fragmentado. Asimismo, dormir mal durante períodos prolongados se ha asociado con un mayor riesgo de depresión, ansiedad y deterioro cognitivo.
En los últimos años ha cobrado fuerza el concepto de salud del sueño, que reconoce que dormir bien no depende únicamente de la cantidad de horas. También influyen la continuidad del sueño, su horario, la calidad percibida y el nivel de alerta durante el día. Mantener estos aspectos en equilibrio es clave para preservar la salud física y mental.
Comprender qué ocurre en el cuerpo mientras dormimos permite reconocer que el sueño es un proceso activo y esencial. Más que un simple descanso, el sueño es un pilar fundamental para el funcionamiento del cerebro, del sistema cardiovascular y del metabolismo, y un componente indispensable para la salud a lo largo de la vida.
Autor: Dr. Mario Henríquez
Doctor en Salud
Master en Medicina del Sueño











