Un proyecto financiado por el Gobierno Regional de Ñuble convierte el escobajo de la uva en un empaque compostable con nanopartículas de cobre. Este biomaterial extiende la vida útil de frutos como los arándanos y reduce la quema de residuos agrícolas.
Un problema con nombre propio: el escobajo de la uva
El proyecto Ñuble Ecopacks: Economía Circular y Sustentable, impulsado por la Universidad Adventista de Chile y financiado por el Gobierno Regional a través de un Fondo de Innovación para la Competitividad Regional (FIC-R) desde 2023, demuestra que la economía circular es posible desde el territorio. La iniciativa surge a partir de una problemática concreta planteada por los viñateros del Valle del Itata: los grandes volúmenes de escobajo (resto del racimo de uva) que genera la industria vitivinícola.
Según explica la Doctora Marcela Jarpa Parra, directora del proyecto, normalmente los viñateros aprovechan una pequeñísima parte de ese residuo para mezclarlo con tierra, mientras que el resto termina quemado, contribuyendo a las emisiones de gases de efecto invernadero. Frente a ello, la Universidad Adventista de Chile a través de los investigadores del proyecto Ñuble Ecopacks propuso una solución innovadora: crear un biomaterial que sirva como empaque secundario para proteger alimentos frescos de la región, especialmente berries.



Resultados concretos: más de 14 días de conservación
El equipo logró desarrollar un biomaterial recubierto con nanopartículas de cobre, las cuales se liberan de forma gradual y sistemática sobre la superficie de frutos como los arándanos. Las pruebas de almacenaje superaron los 14 días, manteniendo la textura, el color y, sobre todo, evitando la aparición de hongos o mohos; logrando que incluso a los 90 días, la fruta, aún no tenga presencia de estos organismos.
«De esta manera estamos logrando introducir un material que va a reemplazar completamente a los plásticos que se utilizan en la industria de los berries», destaca la Doctora Jarpa.
Compostable y no ecotóxico
Una de las ventajas clave del material desarrollado es que puede compostarse totalmente sin dejar residuos tóxicos ni microplásticos en el suelo. A diferencia de los plásticos convencionales, que tardan cientos de años en degradarse, este biomaterial se integra al ambiente en ciclos breves y seguros. Además, no es ecotóxico: las nanopartículas de cobre, si bien actúan como antimicrobianas durante la vida útil del empaque, se estabilizan en el proceso de compostaje sin afectar a microorganismos benéficos del suelo, lombrices o cultivos posteriores. Esto permite que el envase no solo deje de contaminar, sino que aporte materia orgánica al terreno, cerrando el ciclo del residuo vitivinícola de forma limpia y regenerativa.
Un trabajo articulado entre la academia y el Estado regional
El éxito de Ñuble Ecopacks no habría sido posible sin una articulación clave: el conocimiento técnico y científico de la Universidad Adventista de Chile se combinó con el financiamiento y el respaldo del Gobierno Regional de Ñuble, a través del Fondo de Innovación para la Competitividad Regional (FIC-R). Esta alianza permitió que una necesidad concreta de los viñateros del Valle del Itata, dar un destino útil al escobajo de la uva, evitando su quema, se transformara en una solución aplicable, con ensayos validados y resultados medibles en la conservación de berries.
La colaboración entre el mundo académico y el sector público demostró que la innovación con arraigo territorial es posible cuando ambas partes trabajan con un mismo objetivo: generar desarrollo económico sin dañar el entorno.



Visión desde los viñateros y las autoridades
Walter García, de la Asociación Gremial de Viñateros del Valle del Itata, señaló que esta iniciativa permite potenciar materias primas que muchas veces quedan en el campo. «A través de estas iniciativas podemos visualizar otras formas de uso para potenciar no solo el punto de vista económico, sino también el medioambiental», afirmó durante el evento de cierre del proyecto en Chillán.
Por su parte, el Vicerrector de Vinculación con el Medio de la Universidad de Chile destacó que Ñuble Ecopacks: Economía Circular y Sustentable, es uno de los proyectos destacados de la institución, porque une economía circular, desarrollo social y transferencia tecnológica. «Hay un trabajo importante que todavía hay que hacer con esos residuos. Estamos muy contentos y ya comenzando a diseñar una segunda etapa», expresó.
Cierre de círculos productivos en Ñuble
«Desde el territorio de la región de Ñuble somos capaces de generar transformación de residuos agroindustriales, hacer economía circular, cerrar círculos de producción dentro del territorio y avanzar hacia la transición de tener economías sustentables, circulares y sostenibles en nuestra región». Estas palabras, que resumen el espíritu del proyecto, adquieren un sentido aún más profundo al recordar que este logro es fruto del trabajo conjunto entre la universidad, el mundo privado y el Gobierno Regional de Ñuble.
Lo que comenzó como un problema ambiental, los residuos de la vitivinicultura, se convirtió en una oportunidad concreta para repensar los envases, proteger los alimentos locales y demostrar que la innovación con financiamiento público y conocimiento académico puede transformar realidades sin perder de vista el cuidado del planeta.














