Una iniciativa liderada por el Dr. Erick Jara y ejecutada por la investigadora Ana Ávila Soto demostró cómo los compuestos bioactivos y la educación alimentaria pueden mejorar la calidad de vida de pacientes con enfermedades vestibulares, integrando docencia, investigación y vinculación con la comunidad regional.
Un proyecto con impacto directo en la salud vestibular
En el marco de las iniciativas de Vinculación con el Medio (VcM), el Profesor del Núcleo de Magíster en Salud Pública, Dr. Erick Jara, y Director del Food Science and Nutrition Applied Research Group (Food-SANAR), lideró el proyecto titulado “Alimentos funcionales y compuestos bioactivos en la prevención de enfermedades no transmisibles: enfermedades vestibulares”. La iniciativa fue ejecutada por la candidata a Magíster en Salud Pública e investigadora del grupo, Ana Ávila Soto, de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Adventista de Chile.
El proyecto, desarrollado entre marzo y julio de 2026, tuvo como principal objetivo implementar un programa de educación nutricional dirigido a personas con enfermedades vestibulares, promoviendo el conocimiento y la incorporación de compuestos bioactivos en la dieta como estrategia para mejorar la calidad de vida de los pacientes.



Logros y avances destacados del proyecto
Durante su primera ejecución, se abordó la relevancia de los trastornos vestibulares, los cuales afectan al sistema del equilibrio generando síntomas como vértigo, mareos e inestabilidad, impactando significativamente el bienestar físico y emocional de quienes los padecen. En este contexto, la intervención consideró evidencia científica reciente que destaca el rol de la alimentación, especialmente de compuestos como los polifenoles, en la reducción del estrés oxidativo y la inflamación asociados a estas patologías.
Principales logros:
– Implementación de un programa educativo nutricional basado en evidencia.
– Realización del seminario “Alimentos funcionales y su rol en el manejo del vértigo y trastornos vestibulares”.
– Evaluación positiva del aprendizaje y alta participación de los asistentes mediante encuestas y consultas nutricionales.
– Promoción de hábitos saludables: reducción de sal, cafeína y ultraprocesados, y aumento de alimentos ricos en compuestos bioactivos.
Vinculación con la comunidad regional
La jornada incluyó la participación activa de los asistentes, lo que permitió fortalecer la educación alimentaria y generar un impacto directo en los beneficiarios del proyecto. Pacientes vestibulares de la región fueron los principales actores de esta experiencia, que no solo mejoró su conocimiento sobre alimentación saludable, sino que también les entregó herramientas prácticas para el manejo diario de su condición.
“Como parte de mi línea de investigación, la experiencia fue enriquecedora y cercana a la realidad de los pacientes. Resalto la importancia de la nutrición y de entregar herramientas prácticas basadas en evidencia”, señaló la investigadora Mg(c). Ana Ávila Soto.
Ventajas para la región y el papel de la universidad
Esta iniciativa se posicionó como una experiencia formativa relevante que integra la investigación, la docencia y la vinculación con el medio, aportando al desarrollo de soluciones basadas en evidencia para problemáticas de salud pública. Las principales ventajas para la región incluyen:
– Acceso gratuito a educación nutricional especializada.
– Mejora en la calidad de vida de pacientes con trastornos vestibulares.
– Reducción potencial de consultas recurrentes por síntomas no manejados.
– Fomento de una cultura de prevención y alimentación funcional.
La Universidad Adventista de Chile, a través de su Facultad de Ciencias de la Salud y el Núcleo de Magíster en Salud Pública, materializa su aporte al bienestar comunitario y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), particularmente en salud y bienestar y educación de calidad.



El rol clave de los académicos
El Dr. Erick Jara destacó que “Este proyecto demuestra el rol clave de los compuestos bioactivos como polifenoles en trastornos vestibulares”, y valoró el impacto directo de estos compuestos en la calidad de vida de los pacientes.
Por su parte, los asistentes valoraron positivamente la iniciativa, destacando la claridad de la información entregada y señalando que las recomendaciones fueron útiles y fáciles de aplicar en su vida diaria.











