Cuando el fuego se apaga, el verdadero impacto recién comienza. Restaurar un suelo no es solo reforestar: hay que devolverle su piel viva.
En distintas zonas de Chile, miles de hectáreas enfrentan procesos avanzados de degradación y desertificación. Incendios forestales, pérdida de cobertura vegetal, erosión, prácticas productivas intensivas y cambio climático han debilitado la estructura y fertilidad del suelo, afectando su capacidad de retener agua, sostener biodiversidad y regenerarse de manera natural.
Cuando el fuego se apaga, el verdadero impacto recién comienza. El suelo queda expuesto, pierde gran parte de su comunidad microbiana y se vuelve altamente vulnerable a la erosión y a la pérdida de nutrientes. Sin vida en sus primeros milímetros, la recuperación vegetal se vuelve lenta e incierta. En este contexto, la restauración no puede limitarse únicamente a reforestar: debe comenzar por recuperar la funcionalidad biológica del suelo.
Desde la Facultad de Ingeniería y Negocios de la Universidad Adventista de Chile, nuestra investigación, desarrollada en el marco del proyecto ANID PINC230022, busca aportar soluciones innovadoras y basadas en la naturaleza para restaurar suelos degradados y fortalecer la resiliencia de los ecosistemas, utilizando como aliados estratégicos a los microorganismos. Biocostras: una “piel viva” para suelos degradados
Una de nuestras principales líneas de trabajo se centra en el estudio y desarrollo de biocostras. Las biocostras son comunidades microbianas que se forman naturalmente en la superficie del suelo y están compuestas principalmente por cianobacterias, junto a otros microorganismos. Aunque suelen pasar desapercibidas, cumplen un rol fundamental: actúan como una “piel viva” que protege y reactiva el suelo.
Estas comunidades estabilizan la superficie y reducen la erosión, mejoran la retención de humedad, fijan carbono y nitrógeno atmosférico, y facilitan el establecimiento de vegetación. En conjunto, reactivan procesos ecológicos esenciales que sostienen la fertilidad y la estructura del suelo.
En suelos degradados o afectados por incendios, donde la estructura física y la biodiversidad microbiana han sido severamente alteradas, las biocostras pueden acelerar significativamente los procesos de recuperación ecológica. Al formar una red microscópica que une partículas del suelo, contribuyen a disminuir la pérdida por escorrentía y viento, favoreciendo condiciones más estables para el restablecimiento de especies vegetales.
En el marco del proyecto, hemos trabajado en el aislamiento y cultivo de cianobacterias nativas capaces de formar biocostras funcionales en condiciones locales. A partir de estas cepas, se han desarrollado prototipos en distintos formatos de aplicación, líquido, pellet y granulado, orientados a la prevención, mitigación y recuperación de servicios ecosistémicos post-incendio.
Los resultados obtenidos en condiciones controladas han mostrado mejoras significativas en la estabilidad del suelo y en el aumento del carbono orgánico, confirmando el potencial de estas comunidades microbianas para restaurar funciones perdidas tras eventos extremos. Esta estrategia no reemplaza otras acciones de restauración, sino que las complementa, fortaleciendo la base biológica sobre la cual se reconstruyen los ecosistemas.



Microorganismos benéficos para fortalecer especies nativas
De manera complementaria, nuestra investigación también aborda el estudio de microorganismos benéficos asociados a plantas, con especial énfasis en la especie nativa Gevuina avellana (avellano chileno).
El avellano chileno posee un alto valor ecológico, cultural y productivo en el sur del país. Sin embargo, su establecimiento puede verse limitado en suelos degradados o con baja actividad biológica. En este contexto, hemos trabajado con bacterias del género Bacillus, reconocidas por su capacidad de promover el crecimiento vegetal y proteger a las plantas frente a patógenos.
A partir de muestras de suelo y raíces, se han aislado y caracterizado distintas cepas nativas que actualmente se encuentran en evaluación experimental. Estas bacterias pueden estimular el desarrollo radicular, mejorar la disponibilidad de nutrientes y activar mecanismos naturales de defensa en las plantas, contribuyendo a un establecimiento más vigoroso en vivero y en terreno.
El objetivo es avanzar hacia el desarrollo de un bioinsumo agrícola basado en microorganismos locales, que contribuya a reducir la dependencia de productos químicos sintéticos y favorezca sistemas productivos más sostenibles. En contextos de restauración ecológica, este enfoque puede mejorar la sobrevivencia de especies nativas y fortalecer procesos de revegetación en suelos degradados.
Impacto territorial y proyección
La recuperación de suelos degradados tiene consecuencias directas para comunidades rurales, agricultores, viveros forestales y proyectos de restauración ecológica. En territorios afectados por incendios o por procesos progresivos de desertificación, contar con herramientas biológicas que mejoren la estructura del suelo y su capacidad de retener agua puede marcar la diferencia entre la pérdida irreversible de funcionalidad y una recuperación sostenible.
Además, el desarrollo de bioinsumos a partir de microorganismos nativos impulsa la innovación científica nacional y promueve el uso responsable de la biodiversidad, fortaleciendo capacidades tecnológicas adaptadas a nuestras propias condiciones ambientales. Desde la Universidad Adventista de Chile, este trabajo refleja el compromiso institucional con una investigación aplicada, con impacto territorial y orientada al servicio de la comunidad.
En un contexto marcado por incendios forestales recurrentes y procesos crecientes de degradación y desertificación, se vuelve urgente avanzar hacia estrategias de restauración que no se limiten a intervenciones superficiales, sino que fortalezcan la base biológica del suelo. Nuestra investigación propone justamente ese enfoque: recuperar la funcionalidad ecológica desde los microorganismos, promoviendo procesos naturales que sostienen la fertilidad, la estabilidad y la capacidad de regeneración del territorio. Chile necesita soluciones que restauren el suelo desde su base biológica. Cuando devolvemos vida al suelo, no solo mitigamos la degradación: construimos resiliencia territorial.
Yessica Andrea Rivas Tisnao, Ingeniero Forestal, Doctor en Ciencias Forestales.











